¿Por qué usar un depósito de agua?

Los depósitos de agua son la solución íntegra para poder almacenar agua de manera segura y en grandes cantidades, cumpliendo con las condiciones sanitarias e higiénicas óptimas para el tratado y el uso del agua almacenado. Existen varios tipos de depósitos de agua dependiendo siempre de las necesidades requeridas por la empresa o individuo que lo solicite, podremos encontrar depósitos de agua de cualquier tamaño y capacidad adaptándose a un presupuesto acorde con los gastos de mano de obra que conllevan, ya que no todos los tanques requieren el mismo tipo de instalación y fabricación.

El material utilizado para la fabricación de los depósitos de agua es el poliéster reforzado con una especie de fibra de vidrio que le aporta una dureza y resistencia extra, ya que el agua del depósito ejercerá una presión que un material normal no podría soportar. Un tanque ideal deberá resistir esta presión, contando con una alta resistencia mecánica y química, para que la corrosión no suponga un problema y el depósito se pueda encontrar a la intemperie sin que suponga ningún tipo de problema para el funcionamiento del depósito.

Los depósitos de agua individuales son los más demandados en el mercado actual, ya que no suponen un gasto tan grande como un depósito industrial para una gran compañía.

Estos depósitos individuales están hechos de una sola pieza, facilitando así su fabricación e instalación, el material usado normalmente es el PEAD, este material está correctamente homologado y permitido por la Dirección General de Sanidad. Este material es una materia prima de primera calidad que cumple perfectamente con las necesidades de un tanque de agua, ya que evita la transmisión de gustos y olores al agua y evita la corrosión al mismo tiempo. Este tipo de depósitos ofrece un excelente resultado de estabilidad, capaz de resistir impactos y golpes y aguantando una gran presión de hasta 1.3 kg/l.